March 11, 2020

El pijama es para profesionales

Recomendaciones personales para los que trabajamos en remoto


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👉 Tienes un nuevo trabajo (¡enhorabuena!) y puedes elegir cuándo y dónde trabajar al menos dos días a la semana.

👉 Eres el nuevo líder de un equipo que trabaja de manera distribuída.

👉 Estás trabajando como freelance y tu siguiente trabajo es para una compañía en tu ciudad en la que están abiertos a que las reuniones se hagan por videollamada.

👉 Estás en un huso horario diferente al de tus compañeros de trabajo, y estabas acostumbrado a hablar con mucha gente a diario.

👉 El coronavirus ha llegado a tu ciudad y tienes que teletrabajar por primera vez.

Hay un millón de modos en los que trabajar en remoto, sobre todo porque la mayoría de ellos nos los estamos inventando sobre la marcha. Nuestras necesidades para hacer nuestro trabajo están cambiando, e Internet nos está ayudando a poder ser cada vez más creativos con nuestros horarios y maneras de trabajar. Pero, ¿cómo evitar procrastinar sin parar?

La rutina es la mejor amiga del teletrabajo

Piensa en tí misma como si fueras el perro de Pavlov, e intenta entrenar a tu cerebro para seguir ciertas rutinas. Crear hábitos nuevos es bastante difícil si se hacen grandes cambios de golpe. Es algo más fácil si incluyes nuevas rutinas poco a poco, acostumbrándote a ellas una a una. Ajustarse al remoto lleva un poco de trabajo al principio.

Como mi cabeza no puede no pensar en el método científico, durante los últimos años he ido probando diferentes rutinas para ver cuáles me funcionan mejor.

Esta es mi lista de rutinas, por qué las sigo, y cómo pequeños detalles han influido en el equilibrio de mi vida personal y profesional.

El pijama es para profesionales 👖

Cuando te levantas, asegúrate de que tu cuerpo se ha enterado de ello.

Trabajar en pijama es super tentador, pero te arriesgas a que sea el primero de una lista larga de rutinas perezosas, y puede ser contraproducente para trabajar y para tu vida personal. Si te quedas en pijama, tienes más excusas para no salir de casa ese día.

Descubre la rutina que mejor te viene para despertarte del todo. En mi experiencia, una ducha, un cambio de ropa, y un café es lo que pone en marcha mi cerebro.

Si no estás en pijama, además estarás preparada para una videollamada inesperada.

Si es tu primera vez trabajando desde casa y tienes que meter la rutina poco a poco, intenta seguir exactamente la misma rutina que tenías cuando ibas a una oficina física, menos la parte de irte de casa. Te asegurarás el despertarte, y tendrás la sensación maravillosa de que no tienes que gastar tiempo en ir a ningún lado.

Parar de trabajar es tan difícil como empezar ⏰

Esta parte se la dedico especialmente a todos aquellos que viven solos y no tienen la referencia de los ritmos de la vida real, y a aquellos que caen fácilmente en el efecto oh-estoy-a-oscuras-cuándo-se-hizo-de-noche.

Cuando trabajas desde casa, puedes estar trabajando horas y horas. Cuando tu única distracción eres tú misma, puedes estar tan concentrada que te olvidas del resto. Algunos de mis amigos a veces incluso se olvidan de comer.

Está bien trabajar un poco de más un día, si lo necesitas. Pero intenta añadir a tu semana algunos eventos que te devuelvan a la realidad. Por ejemplo, apuntándote a unas clases de baile.

Una cosa que hago para tener un horario más sano es poner una alarma para dejar de trabajar. Como la sirena de terminar las clases en el colegio. No sólo me ayuda a tener vida por las tardes, también a estar más descansada al día siguiente.

No te olvides de descansar 💤

Cuando trabajas desde casa te cansas de diferente manera que cuando estás en una oficina: pierdes energía más lentamente, cambias tus hábitos de descanso, e incluso tendemos a pedir menos vacaciones.

Si ves que esta semana te está costando levantarte, puedes cambiar tu horario y poner el despertador una hora más tarde para estar más descansada durante las siguientes semanas. Esta flexibilidad es un arma de doble filo.

He estado en esta situación alguna vez y te das cuenta de que no es un ‘cansancio normal’ sino agotamiento cuando estás ya agotadísimo. Siendo freelance, si decía que no ahora a un proyecto, me arriesgaba a perderlo. Así que trabajé en un proyecto tras otro sin parar durante dos años y medio, solo parando en algún fin de semana largo.

Escucha a tu cuerpo, y descansa.

Haz cosas diferentes en sitios diferentes 🍜

Elige un sitio diferente para trabajar que para hacer todo lo demás. El día que como delante del ordenador, sé que no estoy haciendo algo bien. Cambia el espacio físico donde haces las cosas.

En un escenario ideal, tendríamos todos una habitación solo para trabajar, donde estaríamos únicamente en horario de trabajo. No todo el mundo tiene una casa suficientemente grande para esto, y tu oficina en casa puede ser una mesa y una silla en el salón, o una silla en tu cocina.

No importa dónde esté (en casa, en un hotel, en la oficina de unos amigos) nunca como y trabajo en el mismo sitio. La hora de la comida sirve como también como respiro para el cerebro. Todos necesitamos un descanso, así que es mejor hacerlo oficial. Cambiar incluso sólo de silla para comer, te ayudará a tener (literalmente) otra perspectiva, a relajarte un poco antes de seguir, y a estar mejor concentrada después de comer. Son todo ventajas.

Encuentra la música que te pone en el estado mental que necesitas 🎶

Puedes incitar ciertos estados de ánimo con ayuda del sonido. Recuerdas al perro de Pavlov? Puedes traducirlo a ti misma usando música. Estos on mis niveles de concentración y la música que escucho para cada uno de ellos:

  1. Tareas diarias = Música aleatoria Escucho música mientras trabajo, y con las tareas diarias no necesito ningún tipo en específico. Es en estos momentos en los que encuentro por casualidad las canciones para los otros niveles de concentración.
  2. Tarea medio dificil = Una playlist Tiendo a escuchar las listas de canciones en loop. Durante seis meses ha sido el disco de Solange, y ahora estoy entrando en la fase en la que escucho a Janelle Monáe. He descubierto los dos discos mientras escuchaba música aleatoria, y me han ayudado a entrar en una zona de confort mental que me ayuda a resolver cosas. Esta música me transporta al equivalente en comida a tomarse una sopa cuando estás un poco enfermo.
  3. Tenía que estar hecho ayer = Una canción o silencio Tengo una lista de reproducción con solo una canción para que suena una y otra y otra vez. Sé que es un poco locura, pero a mí me funciona. He estado escuchando esa canción sin parar para concentrarme desde que la escuché en un capítulo de Fringe. A veces también uso el silencio, pero sigo poniéndome los auriculares para aislarme del ruido del mundo.

El truco de la luz 💡

Hace un tiempo, vivía en un apartamento muy pequeño en el centro de una ciudad muy grande. Dentro no era tan luminoso como me hubiera gustado, pero era la primera vez que vivía sola, así que estaba encantada con ello.

Cada vez que empezaba a trabajar encendía una pequeña lámpara de los años cincuenta. Trabajaba en la mesa más estrecha de ikea, y usaba la lámpara para no tener solo la luz de la pantalla delante. Cada vez que me sentaba a trabajar, click, lámpara encendida.

Después de hacer esto durante semanas, y a pesar de mis problemas de insomnio, encender esa lámpara me ayudaba a concentrarme. Sin saberlo, me había condicionado a ello como en un experimento.

Ya casi nunca uso este truco porque ahora vivo en una casa más luminosa. Pero aún tengo la lámpara al lado de mi sitio de trabajo.

Queda con gente 👯

Si piensas que tienes que ver a una persona a la semana, mejor queda con dos. Siempre que puedas, añade un evento social a lo que piensas que necesitas en tus planes semanales.

Cuando trabajas en una oficina física estás rodeada de gente todo el rato. Ves a un vecino al salir de casa, en el camino a la oficina, en la oficina. Esa es una de las razones por las que es siempre buena idea trabajar un par de meses al año o dos días a la semana en un espacio de coworking. Porque todos esos hábitos sociales que en una oficina salen de manera natural, se pierden poco a poco cuando te quedas en casa.

Tendemos a pensar que este tipo de habilidades sociales están ahí para siempre. Pero piensa en algún idioma que hayas aprendido hace un tiempo, o en alguna asignatura que aprendiste en el colegio. Si no lo practicas, tu cerebro deja de recordarlo y ocupa ese espacio con otras cosas.

Igual no estás en tu ciudad, o tus amigos están muy ocupados durante la semana. Intenta entonces practicar alguna actividad social, como deportes, o aprender idiomas. Los eventos relacionados con tu trabajo también son una buena idea para conocer a gente y socializar.

Mira por la ventana 🖼

Cuando todo lo que ves, escuchas, lees, escribes, y toda la gente con la que te relacionas están en la misma pantalla, ésta se convierte en tu zona de confort. Llegarás hasta a desayunar delante de ella, y olvidar que el mundo exterior también es un lugar confortable.

Inspira y mira por la ventana durante los descansos de tu jornada laboral. Te ayudará a no perder la perspectiva.

👖 + ⏰ + 💤 + 🍜 + 🎶 + 💡 + 👯 + 🖼 = 💻 🔝


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